- Lucas, Carla, ya hemos llegado a la cabaña. ¡¡¡Despertad ya dormilones!!!
- Brian, déjalos durmiendo, así podremos escoger la habitación que queramos.
Las dos parejas bajaron del coche, que quedo aparcado justo delante de la misma puerta. Se quedaron sorprendidos con las dimensiones de la cabaña, la cual era de la familia de Carla. No esperaban que esta fuera de dos pisos, y tuviera su propia piscina, rodeada por los árboles que formaban el bosque de al lado. Cuando entraron y vieron el interior, quedaron estupefactos. Era algo increíble, era un lugar donde reinaba el silencio y predominaba la madera, era acogedor, tenía su chimenea de piedra rodeada por los sofás, con el suelo cubierto por una alfombra tejida en tonos cálidos.
Recorrieron la cabaña de arriba a bajo, sin dejarse el mínimo detalle. Querían saber donde y como estaba cada cosa de la cabaña, puesto que iban a pasar todo el verano allí. Pese a ser verano hacia un frío impropio de la estación y de repente podía surgir de la nada una intensa niebla y desaparecer al momento. Este fenómeno lo achacaron al hecho de estar a 200 metros de un lago y a la baja temperatura del lugar, pero aunque aparentaran estar tranquilos y convencidos con esa explicación, a todos les recorría un escalofrío producido por la desconfianza que les transmitía ese lugar, quizá era demasiado tranquilo, quizá era porque estaba demasiado aislado (de hecho estaban solos en plena montaña), quizá por no haber estado nunca allí o por el simple hecho de tener el presentimiento de que algo iba a suceder…eso si, lo que les produjo la desconfianza ustedes nunca lo sabrán, porque no sobrevivió ninguno de ellos, o quizá si…
Primero les presentare a los protagonistas de la historia y luego nos ceñiremos a los hechos que tuvieron lugar hará ahora tres semanas más o menos.
Les empezaré presentando a Lucas. Lucas era un joven de 22 años, puertorriqueño, que estudiaba para ser dentista, (la verdad, no sé que le gustó de esa profesión, porque estar hurgando bocas ajenas es un poco… es igual sigamos), era alto, atlético, con el cabello negro, de tez muy morena, de mirada penetrante, inteligente, audaz…y sintiéndolo mucho por las chicas que están leyendo esto, tenía novia. Su novia se llamaba Carla, que es otra de nuestras protagonistas. Ella era el vivo retrato de un ángel, era la imagen antagónica de Brian y una niñita de papa y con mucho dinero. Ella era bajita, delgada, de tez pálida, de cabello rubio y rizado, de mirada sensual, según muchos hombres físicamente era perfecta, eso si, el físico no tiene nada que ver con la inteligencia. Su máxima aspiración era ser modelo de la marca Calvin Klein y ser famosa, pero lo único que había conseguido era ser dependienta, con eso esta todo dicho.
Todo el mundo que conocía a la pareja se hacían la misma pregunta: ¿Por qué un chico, tan inteligente, culto y con un futuro tan brillante por delante podía haberse enamorado de un cuerpo de plástico y con serrín en lugar de cerebro? .Ninguno de sus conocidos se había atrevido a preguntárselo, pero yo si. Luego les diré lo que me contesto.
Ahora vamos con Brian. Era el típico jugador de fútbol americano, saben a lo que me refiero ¿no? .Para los que no, lo explicaré. Era un joven de gran tamaño, tanto de largo como de ancho (era el típico chico que ves y te asustas debido a sus dimensiones), pelirrojo, de nariz aguileña y torcida, pesaba por lo menos cien kilos, eso si era puro músculo, estaba obsesionado con el sexo, no le importaban los estudios, el solo quería jugar al fútbol y obtener una beca para entrar en uno de los mejores equipos de fútbol americano (concretamente en el equipo de “los castores guerreros”), y como no, estaba saliendo con la capitana de las animadoras del equipo, Julia. Esta era una californiana, con rasgos árabes debido a sus antepasados, de pelo negro azabache, y muy largo, de esbelta figura, le importaba mucho el físico pero también la inteligencia, algo que le faltaba a Brian. ¿Se han dado cuenta de que las parejas están hechas del revés? Cosas de la vida, y como dice un refrán “los polos opuestos se atraen”.
Bueno éstos son los protagonistas que ocuparán los próximos diez o quince minutos de sus vidas, y incluso después de haber acabado la historia seguirán pensando en ellos…y en mi. Sigamos con el relato.
Cuando los cuatro ya habían echado a suertes las habitaciones y se habían instalado en ellas, Carla salió al jardín de la casa, donde estaba la piscina, para fumarse un cigarro. Mientras contemplaba las vistas que les ofrecía la casa durante la puesta de sol, con el cigarro entre los dedos, se sobresalto, pegando un salto que hizo que se cayera de pleno a la piscina. Salio empapada y de mal humor porque se le había apagado el cigarro y se había mojado su conjunto de ropa preferido. Entró para cambiarse de ropa, y Lucas le preguntó que le había pasado y ella contesto:
- Estaba fumando y mirando el paisaje, cuando de golpe vi pasar a toda velocidad un asqueroso gato por el limite del bosque, y ha sido entonces cuando me caído del susto en la piscina.
A Lucas le dio un ataque de risa. Brian y Julia, bajaron corriendo intrigados por la risa de Lucas. ¿Qué le había hecho tanta gracia? .Eso mismo se preguntaba Carla, que subió corriendo a la habitación para cambiarse y así dejar de ser el blanco de las risas.
Durante la primera noche que pasaron allí Julia tuvo un sueño muy raro. En el sueño salía ella, perdida en un laberinto, cerca de la cabaña donde estaban. Cuando parecía que conseguiría salir del laberinto se despertó de repente por unos aullidos. Atemorizada, despertó a Brian, el cual la intento tranquilizar diciéndole que todo había sido una pesadilla y se volvió a quedar dormido, pero ella no logró conciliar el sueño de nuevo así que se fue a preparar un vaso de leche caliente. Julia debido a sus orígenes árabes era muy supersticiosa y creía que los sueños desvelaban el destino de cada uno. Así que estaba del todo segura que ese sería su último verano, puesto que el destino está escrito y no se puede cambiar. A la mañana siguiente le contó el sueño a Carla, la cual también había tenido un sueño muy raro relacionado con brujas y cofres que escondían grandes secretos.
Los chicos se pasaron todo el día riéndose de ellas y de sus sueños premonitorios. Pasaron dos semanas sin más incidentes. Pero Julia no estaba tranquila. Era consciente de que le quedaba, al menos, un mes y medio de estar ahí y no le hacia gracia.
A pesar de estar convencidos de que no iban a encontrarlo decidieron hacer una excursión para ver si se topaban con el laberinto del sueño de Julia para que esta se quedara más tranquila. A medida que iban caminando entre la vegetación del bosque, éste se hacía cada vez más oscuro hasta que llegaron a un claro situado quién sabe dónde. En ese claro encontraron una especie de gárgolas que representaban monstruos. Estaban hechas con piedra, estaban húmedas y empezaban a desaparecer bajo un manto de hiedra. Pero una de las gárgolas, la más grande tenia una placa donde estaba grabado lo siguiente: “Aquí descansan los huesos de un auténtico y antiquísimo vampiro, llamado Marcos Griffin”
De repente Carla dio un paso atrás, con una expresión en la cara de auténtico temor. Sus amigos creían que le sucedía algo y se lo preguntaron:
- Carla, ¿que te sucede? ¿Estás bien?- preguntó Lucas.
- Sí, sí estoy bien, solo que ese nombre ya lo había escuchado antes- respondió
- ¿Estás segura?- volvió a preguntar Lucas- ¿Dónde lo has oído?-
- Es una historia que me contaba mi abuela cuando era pequeña. Hablaba de un antiguo linaje de vampiros que habían habitado estos terrenos, pero nunca me había dicho nada acerca de estas gárgolas.- Explico Carla.- Y es más- prosiguió- Julia tuvo una especie de premonición, una especie de visión acerca de este lugar.
- ¿Es eso cierto, Julia?- pregunto Brian. Julia asintió con la cabeza.- ¿Por qué no me lo habías contado?-
- Porque te hubieras reído igual que con el sueño del laberinto- reprochó.
- Te lo habrás imaginado, todo fue un sueño y ya esta. Son puras coincidencias.- se apuro a decir Brian con un tono tembloroso.
- Pues claro que no, no estoy loca si es lo que crees. Tú bien lo sabes, que en mi familia siempre se ha creído en las visiones, en el destino, en el significado de los sueños y en el esoterismo.- dijo Julia llorando de impotencia.
- Reconoce que desde que llegamos a la cabaña te has comportado de una manera extraña, hablando siempre de tus paranoias, teniendo sueños raros y diciendo que ibas a morir.- chilló Brian.
De repente se sobresaltaron al escuchar como una bandada de pájaros, asustados por el eco que provocaban los chillidos de Brian, salían volando a la vez de un mismo árbol. Pero no eran pájaros normales, sino cuervos. Eso inquieto más todavía a los cuatro. Decidieron volver a la cabaña, creían que ya se habían llevado suficientes sorpresas y chillidos. Cuando ya habían recorrido la mitad del camino, empezó a anochecer, lo que seguramente hizo que se perdieran por falta de orientación. Julia y Carla se pusieron un poco histéricas, y Brian la verdad no se quedo corto. El único que estaba más o menos sereno era Lucas. Estaba intentado dar sentido a todo lo que estaba sucediendo, así que decidieron parar y pasar la noche a la intemperie. Carla acabo de explicarles la historia completa del linaje Griffin. Explico que estos habían asesinado a muchas vírgenes inocentes. Según contaba la leyenda, si un vampiro chupaba la sangre de una virgen, este viviría más tiempo.
La primera en morir sería Julia. Esta se fue ha hacer sus necesidades entre unos arbustos mientras los chicos, por separado cada uno, buscaban leña y Carla preparaba el sitio para dormir. A Julia no le hacia gracia ir sola pero lo hizo. Los chicos alarmados porque Julia no volvía decidieron buscarla.
Brian la encontró colgada de un árbol. Era una imagen escalofriante. Quien hubiera hecho eso primero la había desnudado, luego la había arañado por todo el cuerpo y finalmente la había rajado de arriba a bajo y la había destripado. Una vez hecho todo esto la había atado a una rama con sus propios intestinos. La expresión que le había quedado a Julia era de sufrimiento y de horror a la vez. Al ver esa macabra escena Brian, Carla y Lucas se quedaron petrificados. La primera reacción que tuvieron fue vomitar a causa del hedor que desprendía la sangre escampada por todo el bosque y llena de insectos. Se quedaron llorando ante lo que quedaba de Julia. No podían creer lo que sus ojos estaban viendo. Era una imagen dantesca, difícil de asimilar. Carla cayó de rodillas al suelo, llorando, chillando de rabia. Lucas intentó calmar a Carla y a Brian pero no pudo. Les dijo que tenían que salir cuanto antes de ese bosque, con voz rota, así que los hizo caminar pese a que no paraban de llorar. Paradójicamente parecía como si quisieran quedarse con esa estampa grabada en la retina, pero realmente lo que no querían dejar era el cuerpo de Julia en medio del bosque, profanado, descuartizado… pero ahora debían preocuparse más de no acabar como ella, así que, siguieron adelante a pesar del dolor que ahora sentían.
El siguiente en caer iba a ser Brian. Estaba tan desolado que no se fijaba en lo que pasaba a su alrededor, así que sin quererlo se quedo atrás. Cuando Lucas se dio cuenta ya era demasiado tarde. Volvió para atrás pero lo único que encontró fue un zapato. Carla se asusto todavía más y empezó a chillar. Lucas la agarró de la mano y empezaron a buscar a Brian. Sin darse cuenta cada vez se adentraban más en el bosque, hasta que el notó que iban en círculos, lo que no sabían era que habían encontrado el laberinto y estaban en su interior.
Llegaron al centro del laberinto y se encontraron a Brian. Estaba arrodillado ante una imagen de un hombre lascivo, la imagen de un fauno. Lucas le fue a dar la vuelta colocándole la mano en el hombro. Cuando lo toco, a Brian se le cayó la cabeza. Había sido degollado y colocado allí para que fuese encontrado por ellos. No comprendían lo que estaba pasando. ¿Sería todo otra pesadilla? o realmente ¿Estaba sucediendo?
Intentaron huir del laberinto hasta que se separaron. Carla estaba tan asustada que sin mirar hacia delante se topo con otra persona. Era el hombre que habían conocido hacía unas horas. Este hombre se había perdido y ellos le habían indicado el camino para volver a la carretera mientras preparaban las mochilas para la excursión. ¿Qué hacía ese hombre en el laberinto?, eso se preguntaba Carla. Esta le empezó a suplicar por su vida y se arrodillo. El hombre le dijo que no le iba ha hacer nada, que solo quería salvarle la vida, pero ella no se fiaba.
Él le dijo que se llamaba Peter y que Lucas era el asesino. De repente apareció Lucas.
- Suéltela, o le mató- dijo Lucas. Carla fue corriendo hacia él, pero de repente se paro entremedio de los dos hombres. ¿Quién era el bueno y quién era el malo?
- ¿Cómo se que no me quieres matar?- le pregunto Carla a Lucas.
- Como puedes dudar de mí si he estado contigo en todo momento- dijo Lucas.
- No le hagas caso- chillo Peter- pregúntale donde estaba mientras mataban a tus amigos-
- ¿Qué? Eso es absurdo, eran mis amigos- protesto Lucas- No le hagas caso, no ves que nos ha estado siguiendo- le dijo a Carla- si alguien es el asesino es él, sino de que iba a saber que estábamos aquí?
- ¡¡Os he seguido porque he visto como tú escondías cuchillos en tu mochila!!- chilló Peter
- Eso no es cierto. Carla no le creas. –dijo Lucas
Carla decidió creer a su novio así que mientras iba corriendo hacia Lucas, Peter sacó una pistola del bolsillo de su chaqueta y disparo contra Julia. Esta cayó al suelo. Le había alcanzado el estomago. Lucas no se lo podía creer. Un segundo disparo, pero esta vez alcanzó en el hombro a Lucas, este se desplomó.
Peter ató de pies y manos a Lucas con una cuerda. Cuando este recobró el sentido vio el cuerpo de Carla tendido en el suelo. Peter cuando lo vio despertar le dijo que vería de cerca el sufrimiento de su novia aún con vida.
Ella estaba tirada boca arriba en el suelo del laberinto, llorando y sin poderse mover a causa del disparo. Lucas se sentía impotente de no poder ayudarla. Peter se arrodillo ante Carla y sacó de su mochila un increíble cuchillo de carnicero ya oxidado. Lucas no creía que el hombre fuese ha hacer lo que pensaba que haría. Pero lo hizo.
Primero le corto un mechón de pelo y lo guardo en una bolsita al lado de dos mechones más, uno pelirrojo y otro negro azabache. Después empezó a cortarle por las piernas, pero no a rodajas sino perfilando solo la piel que tenia debajo hueso. Empezó concretamente por lo que es el dedo del medio del pie izquierdo y subió para arriba hasta llegar a la cintura y se detuvo. Hizo lo mismo con la parte derecha y se detuvo otra vez para ver la cara de horror de la chica. Esta no aguantaba el dolor, estaba a punto de desmayarse mientras lloraba y chillaba.
Lo que no sabía es que no había nadie más que ellos tres, bueno si los cadáveres de sus amiguitos. Carla miró a Lucas pero este tenia los ojos cerrados ante la escena que tenía delante de los ojos. Peter siguió con su “obra” por llamarlo de alguna manera. Dejo el cuchillo y lo cambio por unas tijeras de podar. Se las clavo en el estomago y se lo empezó a cortar como si fuera un cojín. Empezó a brotar la sangre por todos los lados pero Peter disfrutaba. Se podía ver una sonrisa maliciosa dibujada en su cara. Una vez acabó con Carla, la dejo aparcada a un lado y fue a por Lucas.
Entonces le preguntó:
-¿Porque un chico, tan inteligente, culto y con un futuro tan brillante por delante puede haberse enamorado de un cuerpo de plástico y con serrín en lugar de cerebro?-
A lo que él respondió:
- No lo se, porque yo no la veía como tu la has descrito. Yo me enamoré de una mujer llena de vitalidad, de alegría, con la cual me lo pasaba bien y cuando estaba con ella todo lo demás desaparecía. No me importaba su físico, ni su dinero si es lo que crees. Y no tenia serrín en la cabeza, tenia un cerebro magnifico, aunque la gente crea que era tonta, es la chica más brillante que he conocido porque me ha sabido hacer feliz igual que yo a ella.
- Esa respuesta no me sirve- contesto, y le apunto con la pistola en la sien y de repente…
Se pueden creer que no recuerdo el final de la historia,… a si ya me acuerdo.
- Y de repente…
- Lucas ya hemos llegado a la cabaña. ¡¡¡Despierta ya!!!- dijo Julia
- ¿Qué? ¿Qué ha pasado?- dijo Lucas
- Estabas teniendo una pesadilla, ¿Estas bien?- respondió Carla
- ¿Estamos vivos?- pregunto Lucas
- Pues claro que si- contesto una voz con tono lúgubre que provenía del ultimo asiento del coche.
Lucas se giró y vio a... ¡¡Peter!!
Ustedes se estarán preguntando: ¿Quién está explicando la historia? Pues la respuesta es sencilla. Si miran a sus espaldas me verán…
¿A qué se han girado por si las moscas? Jajaja